Etapas de las llamas gemelas: LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

Esta etapa de profunda desolación, máximo sufrimiento y vacío se considera, sin embargo, una etapa de crecimiento interior de las llamas gemelas. La carmelita Elizabeth Ruth Obbard la describe como el proceso espiritual donde la semilla de la vida está enterrada en el suelo del sufrimiento. Cuando llegamos a esta fase, los sentimientos de tristeza, soledad y desesperanza parecen haberse apoderado de nosotros. Tenemos la sensación de que nos hemos roto por dentro como nunca. Y en parte es así.

No se trata sólo de una pérdida, una crisis o un trauma, como los que vivimos todos en algún momento de nuestra vida. Es algo mucho más profundo, un viaje iniciático y solitario, es una inmersión total en las tinieblas de nuestro ego para encontrar nuestra esencia.

En este momento, el alma se vacía totalmente para poder purificarse.

Esta sensación de pérdida y vacío nos provoca una sobrecarga emocional tan grande que nos colapsa por completo, tanto que hasta nuestro ego pierde el control, pues hemos sobrepasado el límite del sufrimiento y nuestra supervivencia está en peligro.

En esos momentos de dolor extremo que nos supera por completo podemos tener brotes de iluminación; pues, en ocasiones, nosotros también necesitamos mucha oscuridad para poder brillar, como les ocurre a las estrellas.

Es entonces cuando conseguimos ver mejor nuestros patrones de comportamiento que nos han limitado y comprendemos los errores que hemos cometido en las distintas etapas con nuestra llama. Todo lo vemos claro. Alcanzamos un momento de lucidez que nos brinda la oportunidad de crecer y transformarnos.

No podemos cambiar lo ocurrido, pero sí que depende de nosotros cómo nos comportamos ante esa adversidad.

En realidad, no importa tanto lo que nos pasa, sino cómo vivimos lo que nos pasa.

Llegado este momento, nos cuestionaremos si queremos seguir sufriendo y comportándonos como víctimas o vamos a cambiar nuestra actitud.

También podremos ver dónde aprendimos ese comportamiento y recordar que el amanecer siempre sigue a la noche más oscura.

El propósito de esta etapa es recuperar la conexión con nuestra esencia y preparar el alma para una unión más pura.

Losang Tsugtor

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